El sector de la educación es la mayor o segunda mayor partida presupuestaria en la mayoría de países, y sobran las oportunidades para cometer actos corruptos. La incidencia de la corrupción es difícil de medir, pero se estima que está ampliamente difundida en el sur y sureste de Asia, y que es endémica en muchos países de los Balcanes, la antigua Unión Soviética y África.

Cuando la corrupción es desenfrenada, existe un gran riesgo de que la confianza social se desintegre y que el potencial de desarrollo de países enteros se vea socavado. Los adolescentes suelen familiarizarse con la corrupción en las escuelas y universidades. Cuando esto sucede, una de las funciones principales del sector docente -a saber, la enseñanza de la conducta y valores éticos- se vuelve imposible, y la corrupción pasa a ser algo normal en todos los ámbitos de la sociedad.

(Traducción de U4 Issue 4:2006)